Hay algo de lo que pocas veces se habla cuando una empresa asegura su flotilla: la importancia de que el asesor sea realmente claro con su cliente.
Porque contratar una póliza no debería reducirse a conocer cuánto cuesta, qué aseguradora la respalda o qué coberturas aparecen en la carátula.
También significa entender, desde el principio, qué está cubierto, qué no lo está, cuáles son las condiciones, qué deducibles existen y qué situaciones podrían representar un gasto para la empresa.
Y aquí es donde la claridad del asesor adquiere una enorme importancia.
La sorpresa llega cuando más se necesita el seguro
Ante un siniestro, una unidad puede quedar fuera de operación y, con ella verse afectada la operación diaria de la empresa.
Pero la situación se puede volver todavía más complicada si el responsable de la flotilla descubre que algo que pensaba que estaba cubierto no lo estaba, que existía un deducible que desconocía o que la cobertura tenía una condición que nunca le fue explicada con suficiente claridad.
El problema entonces ya no es solamente el accidente. El problema es el impacto que esa falta de información puede tener directamente en el negocio.
De ahí la importancia de no esperar hasta el siniestro para descubrir cómo funciona la póliza.
Una póliza no debería venderse solamente por su precio
Como asesores, tenemos una responsabilidad que va más allá de presentar opciones y encontrar una prima competitiva.
Tenemos que ayudar al cliente a entender lo que está comprando. Porque una póliza puede verse muy completa sobre el papel, pero si el cliente no conoce sus alcances y limitaciones, difícilmente podrá saber qué esperar cuando llegue el momento de utilizarla.
Se trata de explicar, preguntar y confirmar, porque cada flotilla tiene necesidades diferentes y una buena asesoría comienza mucho antes de que ocurra un accidente.
En Acosta Asesores creemos que hacer bien nuestro trabajo significa hablar claro desde el principio. Explicar qué incluye una póliza es importante, pero explicar también qué no incluye es igual de importante.
Porque creemos que un buen asesor no debe limitarse a entregar una póliza. Debe ayudar al cliente a entenderla.
Al final, asegurar una flotilla no solamente consiste en proteger vehículos. Se trata de ayudar a proteger la operación de un negocio frente a situaciones que pueden generar
costos y consecuencias inesperadas.
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